En una instalación eléctrica doméstica, la tensión de red es normalmente de 230 V. Sin embargo, maniobras en la red eléctrica por parte del proveedor de energía o impactos de rayo cercanos pueden provocar picos de tensión superiores, capaces de causar daños en dispositivos eléctricos y electrónicos sensibles.
La gravedad de los daños depende no solo del nivel de sobretensión, sino también de su duración y de la forma de la onda (por ejemplo, un aumento brusco de tensión). Las sobretensiones más peligrosas son las causadas por impactos de rayo cercanos, ya que corrientes parciales de rayo pueden entrar en la vivienda a través de la red eléctrica y provocar daños considerables.
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